Mostrando entradas con la etiqueta alcohol investigaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta alcohol investigaciones. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de febrero de 2016

El alcohol afecta de forma desigual a la conducción en función de la edad













Científicos de la Universidad de Florida, en Estados Unidos, han descubierto que el alcohol no tiene los mismos efectos en la conducción y que, con el mismo consumo, las personas mayores son más temerarios por el efecto combinado de estas bebidas y el envejecimiento, según los resultados publicados por la revista ‘Psychopharmacology’.
En el estudio participaron apenas 72 personas, de los cuales la mitad tenía entre 25 y 35 años y la otra mitad de entre 55 y 70 años. En ambos casos les hicieron beber una cantidad de alcohol nunca superior al límite legal fijado en Estados Unidos para conducir, un 0,08 por ciento de alcohol en sangre según el test del aliento, y posteriormente realizaron una prueba de conducción a través de un simulador para ver si sus capacidades se podían ver alteradas.
Los participantes utilizaron un simulador de conducción en el que tenían que recorrer una carretera nacional de 3 millas (5,4 kilómetros) con bastantes curvas, e incluía una pantalla frontal por la que visualizaban el camino y dos laterales, que imitaban las ventanas del coche, para analizar su visión periférica.
Además, un sistema reproducía los sonidos propios de la conducción y los participantes también tenían un volante y pedales de freno y acelerador para controlar el vehículo. La única distracción a la que podían someterse eran coches que se aproximaban, “ni siquiera una vaca”, ha reconocido Sara Jo Nixon, una de las autoras del estudio.
Los investigadores evaluaron la capacidad de los conductores cuando estaban sobrios para permanecer en el centro de su carril y mantenerse a una velocidad constante, y también la rapidez con que se ajustan el volante.
Al día siguiente fueron divididos en varios grupos y, mientras unos bebían un placebo con un refresco de limón y una cantidad insignificante de alcohol, la bebida del segundo grupo era ya lo suficientemente fuerte como para producir un nivel de alcohol en el aliento de un 0,04 por ciento, mientras que un tercer grupo se utilizó una bebida más fuerte y llegaron a un nivel de 0,065 por ciento. Tras ingerir dichas bebidas, tuvieron que completar la misma prueba de conducción.
Al comparar los datos de sendas pruebas, los investigadores vieron que en el caso de los jóvenes el consumo de alcohol no afectó a sus habilidades de conducción, si bien aseguran que se trata de un entorno de laboratorio y no significa que en la práctica, con conductores y bebedores reales, sí que puedan sufrir alguna variación en su conducción, aunque no sea significativa.
Pero lo sorprendente, en cualquier caso, fue la diferencia con el grupo de más de 55 años, ya que incluso con pequeños niveles de alcohol, incluso por debajo de lo permitido, ya sufrían cambios a la hora de conducir.
Los investigadores están evaluando los resultados adicionales del estudio, y para ello han continuado analizando tales diferencias utilizando electrodos en la cabeza de los participantes para ver si se produce algún cambio en el cerebro cuando se bebe alcohol.


fuente Psychopharmacology
Fecha: Marzo 2014
MADRID, 7 Mar. (EUROPA PRESS)

Un estudio demuestra que el maltrato infantil influye en el consumo de alcohol en los adolescentes

Un estudio coordinado por el catedrático de Farmacología de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, Jorge Manzanares, demuestra que el maltrato en la infancia, sea cual sea su forma, produce cambios funcionales en el cerebro que aumentan la vulnerabilidad a la hora de consumir alcohol cuando se llega a la adolescencia. Los resultados determinan que el cerebro de algunos jóvenes maltratados percibe el consumo de sustancias de forma positiva y no son capaces de percibir los riesgos que conlleva esta conducta adictiva. 
Jorge Manzanares ha comprobado mediante el estudio animal que “a mayor estrés en la infancia, mayor es el afecto hacia el alcohol durante la adolescencia”. El investigador atribuye esta predisposición de los adolescentes para consumir alcohol a factores como el estrés y la alteración en la neuroplasticidad cerebral.
El profesor Manzanares ha explicado que “a causa de este estrés, el nivel para experimentar placer está muy reducido y los individuos sometidos a estrés necesitan estímulos externos a los propios naturales. Estas vías nerviosas del placer se estimulan por factores naturales como la música, el chocolate o el sexo y puede que estos no sean suficientes para los individuos con los genes alterados y por eso tengan que recurrir a estímulos adicionales como el uso de sustancias”.
Este trabajo es un estudio conjunto de la UMH y la Universidad Complutense de Madrid y está financiado por el Plan Nacional de Drogas con 140.000 euros. La UMH es la encargada de la coordinación del estudio, a través del profesor Jorge Manzanares, quien, también, desarrolla la investigación animal. La otra parte del estudio la desarrolla el psiquiatra Gabriel Rubio del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, responsable del estudio clínico con los jóvenes consumidores.
Según este trabajo, de 660 jóvenes entrevistados de 16 a 18 años, 330 consumen alcohol y, de éstos, el 60% han sido maltratados de alguna forma en la infancia. El psiquiatra ha señalado que el consumo debe ser una alerta para que el médico pueda detectar estos abusos y administrar un tratamiento preventivo.
El profesor Jorge Manzanares ha explicado que “la alteración temprana del circuito del estrés a causa del maltrato condiciona cómo las personas reciben las situaciones”. Asimismo, Manzanares ha señalado que “el consumo de una sustancia de manera problemática se debe a un efecto alterado entre la genética de la persona y su medio ambiente. Por eso, se sabe que las personas que proceden de familiares alcohólicos y, además, son maltratados tienen todavía más vulnerabilidad a padecer trastornos por consumo de sustancias”.
Por su parte, el psiquiatra Gabriel Rubio ha apuntado que “el maltrato sufrido durante la infancia predispone al adolescente al consumo de sustancias porque se activan mecanismos y circuitos cerebrales que les motiva a probar más y a valorar menos el riesgo”. Rubio ha explicado que “la secuencia de este proceso empieza en el maltrato que es el culpable de activar los mecanismos del estrés y al mismo tiempo de provocar un cambio en los circuitos cerebrales, que predispone al adolescente a adoptar una conducta de consumo y finalmente a engancharse”.
Los resultados de esta investigación apuntan que es necesario elaborar programas y estrategias de prevención para que los jóvenes maltratados aprendan a valorar las situaciones de riesgo en un contexto diferente al resto. Los investigadores hacen hincapié en la elaboración de una terapia preventiva para intentar que adquieran esa conciencia de riesgo que se distorsiona cuando son maltratados y así conseguir que eviten la apetencia hacia el alcohol.

fuente 
Psiquiatria. com 

Identifican por primera vez los daños que el abuso de alcohol causa a escala molecular en las neuronas

La investigación conjunta entre la UPV/EHU y la Universidad de Nottingham abre vías para generar nuevos fármacos y terapias que traten el alcoholismo
Una investigación conjunta de la UPV/EHU y la Universidad de Nottingham ha identificado, por primera vez, los daños estructurales a escala molecular ocasionados en el cerebro, por el consumo crónico excesivo de alcohol. En concreto, el equipo de investigadores ha determinado las alteraciones que se producen en las neuronas de la zona prefrontal del cerebro, la zona evolutivamente más avanzada y que controla las funciones ejecutivas tales como la planificación y el diseño de estrategias, la memoria de trabajo, la atención selectiva o el control de la conducta. Esta investigación abre vías para generar nuevos fármacos y terapias que mejoren la vida de las personas alcohólicas y reduzcan la morbimortalidad derivada del alcoholismo. El estudio ha sido publicado en la revista digital especializada en ciencias biomédicas PLOS one con un factor de impacto de 3,730.
En la investigación, los doctores Luis F. Callado, Benito Morentin y Amaia Erdozain de la Universidad del País Vasco, han analizado, junto con el equipo del doctor Wayne G. Carter de la Universidad de Nottingham, los cerebros postmorten de 20 personas diagnosticadas de abuso/dependencia alcohólica y otras 20 no alcohólicas. En el estudio de la corteza prefrontal, los investigadores han detectado alteraciones del citoesqueleto neuronal en los cerebros de pacientes alcohólicos; en concreto, en las proteínas α y β tubulina y espectrina β II. Estos cambios de la estructura neuronal inducidos por el etanol podrían afectar a la organización, capacidad de relación y funcionamiento de la red neuronal, y podrían explicar gran parte de las alteraciones de comportamiento, cognitivas y de aprendizaje atribuidas a las personas que sufren alcoholismo.
La descripción de los daños y alteraciones, detectadas por primera vez a nivel molecular en la zona prefrontal del cerebro, es el primer paso para investigar en otros campos. Entre los nuevos objetivos que se plantean, destacan  tratar de elucidar el mecanismo concreto por el cual el alcohol produce estas alteraciones, determinar cuáles son las posibles alteraciones que sufren las enzimas encargadas de regular el funcionamiento de estas proteínas, y si estos procesos también ocurren en otras partes del cerebro, por ejemplo, aquellas que controlan el funcionamiento motor. El objetivo final es identificar estos cambios moleculares para poder relacionarlos con los procesos de abuso y dependencia al alcohol, por un lado; y, por otro, generar nuevos fármacos u otras opciones terapéuticas que reviertan las alteraciones producidas por el alcohol, mejorando la vida de las personas alcohólicas y disminuyendo la incidencia de la mortalidad derivada del alcoholismo.
El proceso de investigación
Las muestras de cerebro utilizadas proceden de la colección de muestras cerebrales del Grupo de Investigación de Neuropsicofarmacología del Departamento de Farmacología de la UPV/EHU. Estas muestras se obtienen a través de un convenio de colaboración entre la propia UPV/EHU y el Instituto Vasco de Medicina Legal. El diagnóstico de los sujetos fue establecido por los médicos responsables de dichos pacientes antes de la muerte, siguiendo las directrices del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM de la Asociación Americana de Psiquiatría).
Para realizar el estudio, los investigadores han utilizado técnicas de microscopía óptica, proteómica, Western blot y espectrometría de masas. La microscopía óptica mostró que las neuronas de la zona prefrontal en los cerebros de los pacientes alcohólicos estaban alteradas respecto a los cerebros de pacientes no alcohólicos. En el siguiente paso, el equipo de investigación utilizó técnicas de proteómica para marcar cuáles son las proteínas modificadas en esas neuronas. Así, determinaron que los elementos alterados pertenecen a las familias de proteínas denominadas tubulinas y espectrinas. Las tubulinas conforman el citoesqueleto de las neuronas, su arquitectura. Y las espectrinas tienen como función el mantenimiento de la forma celular. De esta manera, ambas facilitan la relación y la actividad entre los componentes de la red neuronal del cerebro.
Con el objetivo de cuantificar la cantidad de proteína existente en cada muestra, emplearon la técnica Western blot. Así, comprobaron que los niveles de proteínas estaban reducidos como consecuencia del daño producido por el etanol. En un siguiente paso la espectrometría de masas permitió confirmar la identificación exacta de las proteínas afectadas; es decir, dentro de la familia de las tubulinas observaron la disminución en las  α y β; mientras que entre las espectrinas, localizaron esa disminución en las β II
Fuente: PLOS One
Fecha: Abril 2014

y Psiquiatria .com