Nuestro país (república dominicana) esta siendo vapuleado por una ola de violencia que se expresa a través de varias manifestaciones. Una de as mas complejas es el abuso de drogas, que no tan solo representa violencia hacia la sociedad, sino que plantea una forma de auto agresión.
En el contexto de la violencia usamos el termino drogas para referirnos a las sustancias tanto legales como ilegales que pueden alterar la conducta de las personas y tornarlas en seres potencialmente peligrosos para ellos y la sociedad.
Por la posición geográfica que ocupamos, los organismos internacionales afirman que somos un país estratégico para el tránsito de drogas ilegales hacia otros países. Este factor, aunado a nuestros problemas de distribución de a riqueza, el debilitamiento de nuestras instituciones fundamentales y los anti-valores reinantes, integran una combinación que favorece la disponibilidad de drogas en nuestro medio y los candidatos a ofertarlas y consumirlas.
Otro factor mucho mas subjetivo pero importante es la imposibilidad mostrada en años por nuestro país de educar en sus ciudadanos la capacidad de convertir sus bienes materiales en el bienestar que luego permitan las verdaderas realizaciones personales que necesita nuestra sociedad. Debido a esta carencia, el abuso de drogas no es tan solo un problema de pobres, sino que es alto el número de personas adineradas que tratan de compensar sus vacíos existenciales mediante la práctica del consumo.
Ante este panorama y la posibilidad de que el problema de las drogas avance, ¿qué papel puede jugar la familia? Las respuestas pueden ser variadas y una de las principales es que la familia representan el área de protección psicológica mas importante para las personas y es el principal espacio donde pueden surgir acciones preventivas.
Algunos autores hablan de que la prevención se comienza a realizar desde el mismo momento de nacer, Son estas primeras experiencias de sentirse amado, aceptado, o rechazado, las que posteriormente condicionan las fortalezas o debilidades que tratan de compensarse con el consumo de drogas. De aquí se desprende que el primer papel que debe asumir la familia es crear un ambiente de aceptación en el hogar, de forma que sus miembros sientan que pertenecen a un lugar donde se les aprecia y valora.
Un segundo papel, es lograr la definición de un estilo de vida en el hogar coherente con la salud, Es decir, ser modelo de un patrón de conductas saludables ante los hijos.
El tercer ámbito importante es la comunicación,. Este renglón incluye la capacidad de transmitir mensajes claros, firmes y educativos, de forma que los ninos y jóvenes se eduquen bajo la influencia de factores familiares que les provea coherencia y reduzcan sus confusiones,. Dicho en otra palabra, transmitir mensajes con claridad sin caer en la agresividad ni mucho menos la sumisión, de forma que los hijos sientan nuestro liderazgo e inspiremos en ellos la confianza para seguir nuestras pautas.
Un papel complementario con el anterior es la capacidad que puedan desarrollar los padres para definir reglas que orienten de forma adecuada la buena marcha familiar, Sin estas reglas, la familia pierde el concepto de institución y se afecta notablemente la posibilidad de funcionar en conjunto. Establecer reglas claras y justas de forma que los diferentes miembros de la familia tengan una clara orientación de lo permitido y lo prohibido en el hogar.
autor Luis Vergés, Picologo
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