Ejerza su fe, y todos los sueños y esperanzas paralizados serán restaurados. Es inútil comparar su familia o sus hijos con los de otra familia. Algunos parecen tener matrimonios e hijos perfectos, pero muy poco sabemos lo que pasa cuando se cierran las puertas de esos hogares. Active su fe y verá cambios.
Pregúntate ¿he sido buen ejemplo? ¿Porqué mi hijo es rebelde? ¿No he sido modelo a seguir? ¿Es tarde?
No es tarde... aún hay esperanzas y tienes el poder en la oración, úsalo.
El amor incondicional vence todo, anímese. No se perturbe por lo que ve y oye. Ejerza la fe.
Nota:
al compartir este blog informativo favor indicar su fuente y/o autor Raquel Demorizi
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