Cuando tengas momentos que no te aguantas y tu cielo lo veas negro, piensa que Dios en su gran amor te ha permitido lo veas muchas veces con todo su esplendor y en su real color y belleza.
Cuando sientas esos momentos de terror y quieras correr a refugiarte en brazos de la muerte, y sientas el frío intenso calando tus huesos en medio de la niebla y tormentas, recuerda que Dios en su gran amor te ha regalado días llenos de vida donde has sentido placer y paz.
Cuando sufras porque estás encarcelado y no puedes romper los barrotes, trae a tu memoria que estás ahí preso en tus propias redes porque así decidiste, pues has tenido espacios donde expandir tus metas y aspiraciones.
Cuando te falte amor, recuerda que tienes de sobra pero tú lo deshechas por cosas que al final te destruyen cuerpo y alma, en esos momentos trae a tu memoria el afecto y ternura que te han brindado y haz despreciado.
Agradece que aun vives, que Dios te ha librado de la oscura fosa, de esa tumba helada, para que tengas el chance de disfrutar lo bello de la vida.
Piensa en cuantas cosas has poseído, buenos amigos, amigas, hijos, trabajo, madre, padre, tíos, familia, te han besado, te han acariciado, te han amado.
La naturaleza es tuya. Tu Padre Jehová la ha puesto a tu alcance para que disfrutes de ella con alegría, no para que te mates con vicios ni cosas inútiles que te rodearan siempre hasta llevarte a vivir, sin paz, sin gozo. A morir en vida.
Lo que has tenido y has perdido lo puedes recuperar. Está en tus manos apartar lo malo, lo triste, lo penoso, lo que duele y lastima. Olvidar los instantes tristes, de terror, de pérdidas.
Retén lo bueno que Dios y la vida te dan, lo bello, lo puro, la paz.
Párate, detente, no corras más. Extasíate en los hermosos pensamientos, recuerdos y emociones sanas. que guardas en tu mente, espíritu y corazón.
Vive, vive y vive y deja que otros vivan contigo.
Disfruta la paz, el gozo que sabes que existe.
Vive en positivo, vive para amar, para sanarte y ayudar a sanar.
Vive en positivo, vive para amar, para sanarte y ayudar a sanar.
A ti te toca decidir cual camino seguir: el camino de la oscuridad o el de la claridad.
Solo tú decides. Cuan valioso es dormir en paz y levantarse en paz.
Nota: al compartir este blog informativo favor indicar su fuente y/o autor. Raquel Demorizi
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