Produce además una depresión respiratoria, reduciendo la frecuencia y la amplitud de la respiración, pero aumenta la transpiración de la piel.
Un sistema fácil para notar si una persona está bajo los efectos del opio es mirarla a los ojos: las pupilas aparecen fuertemente contraídas.
Otros síntomas son el estreñimiento, náuseas, picores de piel, hipo, dolores en las articulaciones, sequedad de boca, muchas veces también causa erupciones de la piel.
Entre los diferentes alcaloides, unos muestran una mayor acción analgésica, mientras que otros pueden producir alucinaciones parecidas a las que se observan con el LSD, como es el caso de la heroína. Aunque los expertos dicen que mientras en las alucinaciones provocadas por el LSD el sujeto toma parte activa, en los inducidos por los opiáceos, el individuo es un mero observador.
La tolerancia a la heroína no aparece en un primer momento, pero se va instalando progresivamente, y de manera cada vez mas rápida, por lo que cada vez se necesitan dosis mayores para obtener el mismo efecto.
Las semillas secas de a adormidera, sin embargo no contienen ninguno de los alcaloides del opio y se pueden consumir como un alimento. Si bien en nuestro país no es costumbre, en Europa central y en Norteamérica se suelen adornar los panes con semillas de adormidera, que le dan un agradable sabor y ninguna virtud hipnótica o nociva. En China su uso alimentario se remonta al siglo X.
autor Dr. Josep Lluis Berdonces
(diplomado europeo en fitoterapia)
publicado en la revista CUEROMENTE página 21 de marzo 1995
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